Integration After a San Pedro Wachuma Ceremony
Volver al Blog
Medicina Ancestral

Integración después de una ceremonia de San Pedro Wachuma

Lic. Patricio Espinoza, MBA.Lic. Patricio Espinoza, MBA.
11 min de lectura

Cesar habla de tres mundos durante la ceremonia. El Hanan Pacha, el mundo de arriba. El Ukhu Pacha, el mundo de adentro, donde están los ancestros y lo que permanece enterrado. Y el Kay Pacha, este mundo, el de ahora.

Durante la noche con el Abuelito los otros dos se abren. Sube lo que estaba guardado, y también se toca algo amplio y luminoso que la mayoría no sabe cómo nombrar.

Pero nadie vive ahí. La vida pasa en el Kay Pacha: el trabajo, la pareja, los hijos, el martes a las siete de la mañana.

Integrar es traer hasta el Kay Pacha lo que se tocó en los otros dos mundos. Esa es la definición que usa el linaje, y es más precisa que cualquiera que yo pueda construir desde la psicología.

Este es el tercero de tres artículos. El primero trató la preparación, el segundo lo que ocurre durante la ceremonia. Este trata lo que decide si algo de todo eso se queda.

Dos mapas, cada uno en su lugar

Quiero explicar algo antes de seguir, porque el resto del artículo depende de entenderlo.

Dynamis no es un centro de ceremonias. La estructura de la casa son las cuatro direcciones y sus cuatro energías: reconectar, sanar, transformar e integrar. Ese es un proceso psicológico y ontológico, y funciona con ceremonia o sin ella. La integración es el Oeste, la última de las cuatro, la del agua.

La cosmovisión andina entra por otro lado. Viene con el linaje del paqo y aporta al proceso ceremonial, que es una parte del camino y no el camino entero. Los tres pachas pertenecen a esa tradición y no a la estructura de Dynamis.

Son dos mapas distintos, de dos linajes distintos, conviviendo en el mismo lugar sin fundirse. Lo digo con precisión porque el sincretismo fácil, ese que mezcla todo en un solo lenguaje espiritual, borra las tradiciones en vez de honrarlas.

MapaDe dónde vieneQué ordena
Las cuatro direccionesLa estructura de DynamisEl camino completo: reconectar (Norte, tierra), sanar (Este, aire), transformar (Sur, fuego), integrar (Oeste, agua)
Los tres pachasEl linaje Q'ero del paqoEl proceso ceremonial: Hanan Pacha arriba, Kay Pacha este mundo, Ukhu Pacha adentro

Dos linajes distintos conviviendo en el mismo lugar, cada uno con su nombre y su función.

Los primeros días

Una ceremonia con wachuma suele extenderse hasta el amanecer, y el descenso es gradual en lugar de abrupto. Eso deja un día siguiente particular: hay claridad y hay cansancio al mismo tiempo, y las dos cosas conviven sin problema.

Lo que recomiendo para esas primeras cuarenta y ocho horas es casi todo en negativo:

  • No manejar el día de la ceremonia ni el siguiente.

  • No tomar decisiones importantes. Renunciar al trabajo, terminar una relación, mudarse de país. Todo eso puede esperar dos semanas, y si a las dos semanas sigue en pie, entonces era verdad.

  • No anunciarle a nadie las conclusiones de la noche. Todavía no sabés cuáles van a sostenerse.

  • No buscar explicar la experiencia. La comprensión llega después, y llega sola.

Sí conviene escribir. Lo que apareció se desdibuja rápido, y en tres semanas vas a agradecer haber anotado algo esa mañana, aunque sea desordenado.

Quedarse arriba

Hay una forma de fallar la integración que se ve bien y por eso pasa desapercibida.

La persona vuelve luminosa. Habla distinto, usa palabras nuevas, siente que comprendió algo enorme. Y su vida no cambia en nada. Los mismos conflictos sin abordar, la misma relación estancada, el mismo trabajo que la vacía. Lo que ganó fue un vocabulario, no una vida.

En términos del linaje, esa persona se quedó en el Hanan Pacha. En términos clínicos se llama bypass espiritual: usar la experiencia trascendente para no tener que hacer el trabajo concreto y bastante menos glamoroso de cambiar algo.

La señal más confiable de que esto está pasando es simple. Si al mes de la ceremonia podés describir con detalle lo que sentiste pero no podés nombrar una sola cosa que hacés distinto, te quedaste arriba.

Quedarse abajo, y lo que emergió de la sombra

La otra forma de fallar es la contraria, y duele más.

Subió material y ahí quedó, dando vueltas. Un recuerdo, una escena, una parte de uno mismo que no se quería ver. La persona rumia eso durante semanas sin poder hacer nada con ello, y a veces termina peor que antes de sentarse.

Jung llamó sombra a esa personalidad oculta y reprimida, de naturaleza emocional y primitiva, que resiste el control moral y se sostiene mediante proyecciones sobre otros (Jung, 1951/1968). Es lo que rechazamos de nosotros y seguimos viendo afuera.

Quiero ser cuidadoso acá. El Ukhu Pacha no es la sombra junguiana. La coincidencia es llamativa, porque Jung describe la sombra diciendo que sus ramificaciones alcanzan el reino de nuestros ancestros, y el Ukhu Pacha es territorio de los ancestros. Pero uno es una cosmología completa de un pueblo y el otro es un concepto de la psicología europea del siglo XX. Decir que son lo mismo sería reducir el primero al segundo, y eso no lo voy a hacer. Son dos mapas que iluminan territorio parcialmente compartido.

Lo que sí puedo decir desde mi oficio: cuando lo que emerge es material de sombra, hace falta trabajo clínico y no otra ceremonia. Ese es el terreno del Healing Studio, donde la integración post experiencia es parte explícita de lo que hacemos, junto al trabajo con lo inconsciente, las polaridades y los sueños. El Eneagrama entra ahí como mapa de los patrones que sostienen esa estructura.

Hay algo que la gente no siempre nota. La Maloca está construida con nueve pilares, uno por cada tipo del Eneagrama. La ceremonia andina ocurre dentro de una geometría que pertenece a la casa, no al linaje. Los dos mapas no compiten por el espacio: uno sostiene el techo y el otro conduce la noche.

La pregunta que convierte una experiencia en una vida

Acá está, para mí, el corazón de la integración.

Una ceremonia te muestra material. Puede mostrarte tu miedo, tu rabia vieja, el momento exacto en que dejaste de confiar en alguien. Eso es información, y la información sola no cambia a nadie. Mucha gente sabe perfectamente qué le pasa y sigue viviendo igual.

Viktor Frankl trabajaba con otra pregunta. No por qué sufrís, sino para qué. Qué te está pidiendo esta situación, qué respuesta espera de vos, qué sentido podés construir con lo que te tocó (Frankl, 1946/2006). La logoterapia no busca eliminar el sufrimiento: busca que el sufrimiento tenga una dirección.

Me formé como logoterapeuta y analista existencial en el Instituto Viktor Frankl de Costa Rica, y es el marco con el que trabajo la integración. Es lo que separa haber visto algo de haber hecho algo con eso.

Ayni: lo que se recibió se devuelve

En el mundo andino hay un principio que ordena la vida en común y se llama ayni. Catherine Allen, en su etnografía sobre una comunidad quechua del Cusco, lo describe como el mecanismo que mantiene el flujo de energía dentro del ayllu: un dar y recibir constante que sostiene al conjunto (Allen, 2002). Su trabajo de campo fue en Sonqo y no entre los Q'ero, aunque ambas son comunidades quechuahablantes de la misma región, así que lo cito como concepto andino documentado y no como doctrina específica del linaje.

Aplicado a lo que nos ocupa: recibiste algo. El intercambio no termina cuando termina la noche. Y lo que se devuelve no es una ofrenda simbólica, es una conducta.

Acá es donde la mayoría de los propósitos post ceremonia se mueren, casi siempre en la tercera semana. La persona vuelve con la determinación intacta y sin ninguna estructura que la sostenga cuando la determinación se agote, que se va a agotar.

Lo que la investigación sobre cambio de conducta muestra con bastante claridad es que un propósito general no sobrevive, y una instrucción atada a una situación concreta sí. Por eso pido siempre lo mismo: salí de la ceremonia con dos o tres frases escritas, no con quince. Tres que sobrevivan valen más que quince que se olviden.

El ayllu: quedar dentro del rezo

Hay algo que Cesar dice y que al principio suena a fórmula de cortesía, hasta que uno entiende que es literal: a partir de la ceremonia se sigue rezando por quienes se sentaron. La persona no vuelve a ser alguien que pasó por acá. Queda dentro del rezo, y ese rezo continúa.

En el mundo andino el ayllu es la comunidad, la unidad de pertenencia. No se entra y se sale de un ayllu según convenga.

Esto que suena a lenguaje espiritual tiene un correlato medible, y es de los hallazgos más interesantes del campo.

Lo que los datos muestran es que la noche no era el mecanismo. El mecanismo era el conjunto: la convivencia, lo que se compartió en voz alta, la gente. Y eso explica por qué quien viene a Dynamis suele quedarse como amigo. No es un efecto secundario simpático. Es una parte activa de por qué funciona.

La página de integración lo dice sin rodeos entre sus tres elementos: mantenerse conectado a una comunidad que sostiene. Es tan importante como los otros dos.

Volver a sentarse

Termino con la pregunta que más aparece a los dos o tres meses.

Volver está bien. Pero hay una diferencia entre volver porque el proceso lo pide y volver porque integrar es difícil y sentarse otra vez es más fácil que la conversación que estás evitando.

La segunda es una forma elegante de no cambiar. Se acumulan ceremonias como quien acumula certificados, y la vida sigue igual.

La pregunta que uso en consulta es directa: desde la última vez, ¿qué hacés distinto? Si hay algo concreto que nombrar, el camino está andando. Si la respuesta se va hacia lo que sentiste, probablemente lo que falta no es otra ceremonia.

Cuando el trabajo tiene que ver con consumo problemático, la conversación es más larga y tiene su propio camino en el programa 9Seeds.

El regreso

Todo el proceso apunta a un solo lugar, y no es la Maloca.

Es tu casa un martes cualquiera, la conversación que venís postergando, la manera en que le hablás a tu hijo cuando estás cansado. El Kay Pacha no es el mundo menor al que hay que resignarse después de haber visto algo grande. Es el único mundo donde las cosas efectivamente pasan.

Por eso la integración es el Oeste del camino, la dirección donde el día se cierra y algo se vuelve permanente. Y por eso Cesar sigue rezando después, y por eso quienes se sentaron juntos siguen ahí. Volver al Kay Pacha no es volver solo.

Si no sabés qué hacer con lo que apareció

La integración se puede trabajar aunque tu ceremonia haya sido en otro lugar. Sesiones presenciales o virtuales, con enfoque en logoterapia, trabajo con la sombra y Eneagrama.

Agendar una sesión

Integrar es el Oeste del camino de Dynamis, la última de las cuatro direcciones.

Conocer la etapa de integración

Referencias

Allen, C. J. (2002). The hold life has: Coca and cultural identity in an Andean community (2a ed.). Smithsonian Institution Scholarly Press.

Frankl, V. E. (2006). Man's search for meaning. Beacon Press. (Obra original publicada en 1946)

Gollwitzer, P. M. (1999). Implementation intentions: Strong effects of simple plans. American Psychologist, 54(7), 493-503. https://doi.org/10.1037/0003-066X.54.7.493

Jung, C. G. (1968). Aion: Researches into the phenomenology of the self (2a ed., R. F. C. Hull, Trad.; Collected Works, Vol. 9, Parte 2). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1951)

Kettner, H., Rosas, F. E., Timmermann, C., Kärtner, L., Carhart-Harris, R. L., y Roseman, L. (2021). Psychedelic communitas: Intersubjective experience during psychedelic group sessions predicts enduring changes in psychological wellbeing and social connectedness. Frontiers in Pharmacology, 12, 623985. https://doi.org/10.3389/fphar.2021.623985

Lic. Patricio Espinoza, MBA.

Escrito por

Lic. Patricio Espinoza, MBA.

FAQ

Preguntas Frecuentes